Reflexiones ambientales Urbanas:
número 39: Aedes aegypti, la estrategia de repartir los huevos entre distintas canastas
Las hembras del mosquito común (Culex pipiens) suele posarse sobre la superficie del agua y poner la
totalidad de sus huevos (100 – 150) pegados entre sí, formando una estructura que flota sobre el agua
(balsa). Una hembra de Aedes aegypti suele poner un número muy
variable de huevos (dependiendo de los trabajos, entre una decena
y algo más de una centena), colocados de forma individual sobre
las paredes de los recipientes y por encima del nivel de agua.
El
gráfico refleja el comportamiento de puesta de huevos de Aedes
aegypti en 23 sensores (de un total de 30 ovitrampas) que
resultaron positivos en una semana de estudio. (Ver Reflexión 28
La Experiencia de Oro Verde - Entre Ríos). Como se trata de una
experiencia en campo es imposible saber cuántas hembras
aportaron huevos en cada ovitrampa. El patrón es similar al que se
ve en muchos trabajos. Más de la mitad de los sensores (12)
resultaron con muy pocos huevos respecto a muy pocas
ovitrampas que presentaron muchos huevos. Esta observación es
compatible con un mecanismo adaptativo (una estrategia
reproductiva) donde la hembra reparte su descendencia en distintos recipientes que podrían no ser muy
“seguros” para la especie. Desde el punto de vista de un mosquito que vive en ambientes urbanos, su
adaptación a usar recipientes domésticos y repartir los huevos implica un riesgo a sufrir procesos
catastróficos (de origen natural o artificial). Por ejemplo, si algunos recipientes quedarán al sol, el efecto de
la temperatura provocará huevos cocidos o duros. Si el recipiente es dado vuelta y los huevos quedaran
pegados en las paredes, por falta de agua esa cohorte no podrá eclosionar hasta una mejor oportunidad.
Si los huevos llegaran a eclosionar y todo el contenido es arrojado al suelo seco, las larvas perecerán. Si
pasan desapercibidos para los humanos su éxito sería rotundo. Si los habitantes de las viviendas
realizaran mínimas medidas de prevención puede ocurrir que una pequeña proporción de la descendencia
sobreviva en otro recipiente que no se tuvo en cuenta. Este razonamiento vale también para los lugares
donde no tienen efecto los métodos químicos de control. Los criaderos que llegan a ser exitosos para la
especie (ya usados) quedarán marcados con olor a larva (hormonas o señales químicas) y atraerán a
otras hembras para que aprovechen esos lugares “más seguros”. De esa forma se puede explicar las
dificultades mencionadas en otras reflexiones para hallar todos los criaderos presentes en una vivienda
(O8. Un hogar para mis mosquitos o de cómo criaba mosquitos en casa sin saberlo, 03 Lugares de cría
poco comunes de Aedes aegypti). Las ovitrampas son muy sensibles para detectar la presencia de Aedes
aegypti en la manzana (27 Tecnología de punta - en un sensor de presencia de Aedes aegypti) y es por
ello que la eliminación total de los criaderos se puede “validar con la experiencia de lo comprobado y ya no
sobre la abstracción” http://www.eldiario.com.ar/diario/interes-general/153428-la-uner-investiga-el-aedesaegypti-para-prevenir-sobre-datos-constatados.htm
Las acciones de eliminación de criaderos constituyen un excelente control de natalidad sobre las
poblaciones de Aedes aegypti, sin embargo la detección temprana de la presencia de actividad (mediante
estos sensores) puede favorecer la acción preventiva y solidaria entre vecinos para buscar los criaderos
más difíciles y de esa manera llegar a convivir en Manzanas Saludables. El uso de los sensores implica
haber adquirido conocimientos básicos sobre el vector y además asumir una responsabilidad ambiental de
forma tal que la herramienta no se transforme en otro criadero más.
Trabajo responsable: Esta herramienta de monitoreo no debe quedar expuesta más de una semana cada vez, para evitar que se
convierta en otro criadero. Cuando no se utilice más, debe ser lavada con cepillo y agua hirviendo, guardada bajo techo y boca abajo
para que no pueda acumular agua, o bien descartada.
Nicolás Schweigmann
Grupo de Estudio de Mosquitos
EGE - IEGEBA, FCEyN-UBA CONICET
Elena Beatriz Oscherov
Vicepresidenta de la Asociación Parasitológica
Argentina (Ex Profesora Titular de Biología de
los Artrópodos y Biología de los Parásitos)
FaCENA, UNNE Corrientes
Raquel M. Gleiser
Ecología de Artrópodos CREAN-IMBIV
CONICET-UNC – Córdoba
Nora Burroni
Grupo de Estudio de Mosquitos
EGE - IEGEBA, FCEyN-UBA CONICET
Hernán G Solari
Dinámica de sistemas complejos
Física-FCEN-UBA e IFIBA-CONICET
Edgardo R. Marcos,
Veterinaria en Salud Pública
Facultad de Ciencias Veterinarias, UBA
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miércoles, 23 de marzo de 2016
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martes, 15 de marzo de 2016
Reflexiones ambientales Urbanas: 34 Del patio limpio a la Manzana Saludable - Un Cambio necesario.
Reflexiones ambientales Urbanas:
34 Del patio limpio a la Manzana Saludable - Un Cambio necesario.
El mensaje del “Patio Limpio” considera crucial el involucrar a cada individuo y a cada familia en la prevención del dengue. Esto se basa y surge como posible solución al impedimento del municipio para ingresar libremente a las propiedades privadas. Si bien es cierto, la realidad nos muestra con mucha claridad una dificultad que va más allá del compromiso individual. Un conjunto de familias puede tener sus propiedades libres de criaderos de mosquitos. Pero un solo predio localizado en la misma manzana puede contener una cantidad de criaderos como para producir suficientes mosquitos para poner en riesgo a todos los moradores y provocar un foco de transmisión local. Ejemplos de barrios de Buenos Aires que han experimentado focos de transmisión de dengue y demuestran con claridad el problema: en una manzana en Vicente López http://www.lanacion.com.ar/1875577-la-calle-del-dengue-en-vicente-lopez; en una manzana en Monte Castro http://15comunas.com.ar/?p=8718 http://www.canal9.com.ar/noticias-tl9/vecinos-en-alerta--otra-cuadra-del-dengue-17195; en una manzana en Villa Devoto https://www.youtube.com/watch?v=VaQ0HsjbSswy en una manzana en Floresta http://www.clarin.com/sociedad/Dengue-Floresta-denuncian-mosquitospropiedad_0_1537646400.html. Los sistemas de salud y ambiente suelen responder con el control vectorial recién una vez producidos los hechos (solemos calificarlo como “tarde”). Las fumigaciones en parques o plazas no sirven como medidas preventivas para una transmisión que se produce principalmente en los predios privados. Si bien hoy nos enfocamos en el problema de transmisión de dengue, las manzanas comparten otros problemas ambientales que pueden afectar la salud de los ciudadanos, y por esto podrían ser tomadas como unidad. Ejemplos de ello son los focos de proliferación de roedores, de murciélagos, de enjambres de abejas, de emisiones tóxicas, de ruido, etc. Los vecinos que compartimos las manzanas no tenemos un mecanismo formal para abordar epidemiológicamente estos problemas (y ganar conciencia de que formamos parte del mismo ambiente). Las manzanas deberían constituir una especie deconsorcio ambiental (similar al de los consorcios de propietarios de un edificio) donde los vecinos puedan intercambiar sus preocupaciones y acordar solucionesa las problemáticas comunes de sus manzana y en caso de conflicto, si fuera necesario, debería ser frente a un organismo gubernamental que cumpla el rol de mediador. Es recomendable la participación de personal formado desde las ciencias sociales para abordar el tejido social y personal formado desde las ciencias biológicas para evaluar los aspectos de la adaptación a los domicilios por parte de las plagas urbanas (proceso de domiciliación). Los Municipios cuentan con delegaciones municipales,o centros comunitarios, que podrían llevar a cabo el rol de mediador y además contar de antemano con la información ambiental de riesgo epidemiológico (agrupado por manzana) como para gestionar las medidas preventivas necesarias para cada caso en particular. La ciudad de Buenos Aires está organizada en Centros de Gestión y Participación o Comunas.Mientras esto no suceda, los ciudadanos tendremos que pensar con buena voluntad en cómo acercarnos solidariamente entre vecinos para resolver los problemas ambientales comunes y asegurar “Manzanas saludables”. En conclusión, para lograr éxito con las medidas de prevención es necesario constituir o reconstituir el tejido social.
Nicolás Schweigmann: Grupo de Estudio de Mosquitos, EGE-IEGEBA,FCEyN-UBA CONICET
Marina Stein: Área de Entomología, Instituto de Medicina Regional-UNNE - Resistencia-Chaco
Leonardo Horacio Walantus: Proyecto "Vigilancia Epidemiológica, Seguimiento de Criaderos de Mosquitos de Interés Sanitario”. Centro de Investigaciones Entomológicas Parque Tecnológico Misiones
Gustavo C. Rossi: Centro de Estudios de Parásitos y Vectores, CCT La Plata-CONICET-UNLP
Hernan Solari: Depto. Física, FCEN-UBA, IFIBA-CONICET
Raquel M. Gleiser: Ecología de Artrópodos CREAN-IMBIV CONICET-UNC – Córdoba
Iris Alem: Grupo de Estudio de Mosquitos, EGE-IEGEBA,FCEyN-UBA CONICET
Corina Berón: Inst. de Inv. en Biodiversidad y Biotecnología, INBIOTEC - CONICET - Mar del Plata
Nora Burroni: Lab. De Estudio de la Biología de Insectos, CICyTTP-CONICET-Diamante Entre Ríos
34 Del patio limpio a la Manzana Saludable - Un Cambio necesario.
El mensaje del “Patio Limpio” considera crucial el involucrar a cada individuo y a cada familia en la prevención del dengue. Esto se basa y surge como posible solución al impedimento del municipio para ingresar libremente a las propiedades privadas. Si bien es cierto, la realidad nos muestra con mucha claridad una dificultad que va más allá del compromiso individual. Un conjunto de familias puede tener sus propiedades libres de criaderos de mosquitos. Pero un solo predio localizado en la misma manzana puede contener una cantidad de criaderos como para producir suficientes mosquitos para poner en riesgo a todos los moradores y provocar un foco de transmisión local. Ejemplos de barrios de Buenos Aires que han experimentado focos de transmisión de dengue y demuestran con claridad el problema: en una manzana en Vicente López http://www.lanacion.com.ar/1875577-la-calle-del-dengue-en-vicente-lopez; en una manzana en Monte Castro http://15comunas.com.ar/?p=8718 http://www.canal9.com.ar/noticias-tl9/vecinos-en-alerta--otra-cuadra-del-dengue-17195; en una manzana en Villa Devoto https://www.youtube.com/watch?v=VaQ0HsjbSswy en una manzana en Floresta http://www.clarin.com/sociedad/Dengue-Floresta-denuncian-mosquitospropiedad_0_1537646400.html. Los sistemas de salud y ambiente suelen responder con el control vectorial recién una vez producidos los hechos (solemos calificarlo como “tarde”). Las fumigaciones en parques o plazas no sirven como medidas preventivas para una transmisión que se produce principalmente en los predios privados. Si bien hoy nos enfocamos en el problema de transmisión de dengue, las manzanas comparten otros problemas ambientales que pueden afectar la salud de los ciudadanos, y por esto podrían ser tomadas como unidad. Ejemplos de ello son los focos de proliferación de roedores, de murciélagos, de enjambres de abejas, de emisiones tóxicas, de ruido, etc. Los vecinos que compartimos las manzanas no tenemos un mecanismo formal para abordar epidemiológicamente estos problemas (y ganar conciencia de que formamos parte del mismo ambiente). Las manzanas deberían constituir una especie deconsorcio ambiental (similar al de los consorcios de propietarios de un edificio) donde los vecinos puedan intercambiar sus preocupaciones y acordar solucionesa las problemáticas comunes de sus manzana y en caso de conflicto, si fuera necesario, debería ser frente a un organismo gubernamental que cumpla el rol de mediador. Es recomendable la participación de personal formado desde las ciencias sociales para abordar el tejido social y personal formado desde las ciencias biológicas para evaluar los aspectos de la adaptación a los domicilios por parte de las plagas urbanas (proceso de domiciliación). Los Municipios cuentan con delegaciones municipales,o centros comunitarios, que podrían llevar a cabo el rol de mediador y además contar de antemano con la información ambiental de riesgo epidemiológico (agrupado por manzana) como para gestionar las medidas preventivas necesarias para cada caso en particular. La ciudad de Buenos Aires está organizada en Centros de Gestión y Participación o Comunas.Mientras esto no suceda, los ciudadanos tendremos que pensar con buena voluntad en cómo acercarnos solidariamente entre vecinos para resolver los problemas ambientales comunes y asegurar “Manzanas saludables”. En conclusión, para lograr éxito con las medidas de prevención es necesario constituir o reconstituir el tejido social.
Nicolás Schweigmann: Grupo de Estudio de Mosquitos, EGE-IEGEBA,FCEyN-UBA CONICET
Marina Stein: Área de Entomología, Instituto de Medicina Regional-UNNE - Resistencia-Chaco
Leonardo Horacio Walantus: Proyecto "Vigilancia Epidemiológica, Seguimiento de Criaderos de Mosquitos de Interés Sanitario”. Centro de Investigaciones Entomológicas Parque Tecnológico Misiones
Gustavo C. Rossi: Centro de Estudios de Parásitos y Vectores, CCT La Plata-CONICET-UNLP
Hernan Solari: Depto. Física, FCEN-UBA, IFIBA-CONICET
Raquel M. Gleiser: Ecología de Artrópodos CREAN-IMBIV CONICET-UNC – Córdoba
Iris Alem: Grupo de Estudio de Mosquitos, EGE-IEGEBA,FCEyN-UBA CONICET
Corina Berón: Inst. de Inv. en Biodiversidad y Biotecnología, INBIOTEC - CONICET - Mar del Plata
Nora Burroni: Lab. De Estudio de la Biología de Insectos, CICyTTP-CONICET-Diamante Entre Ríos
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Reflexiones ambientales urbanas: 30 ¿Yo, Señor? ¡No, Señor!... Pues entonces, ¿a quién le corresponde?
Reflexiones ambientales urbanas:
30 ¿Yo, Señor? ¡No, Señor!... Pues entonces, ¿a quién le corresponde?
Quienes trabajamos investigando a los mosquitos domiciliarios (es decir, aquellos que puedan cumplir todo su ciclo de vida en ellas), especialmente aquellos que transmiten enfermedades como el dengue, entramos innumerables veces a las viviendas en busca de criaderos de estos insectos, a buscarlos en sitios de reposo y/o colocar trampas, o realizar encuestas con diferentes objetivos. En esos momentos frecuentemente se generan charlas amenas con la gente, uno puede recoger ideas, sensaciones, a veces quejas, a veces preguntas; aunque uno finalmente atesora las palabras de apoyo, de aliento, de agradecimiento, de felicitaciones que reconfortan. Pero claro, nos suelen preocupar más las dificultades, aquello que necesita mayor dedicación y empeño. Ejemplos de esto resultan los comentarios de los moradores de viviendas de los barrios de medianos y de altos recursos: “Nosotros no tenemos nada de criaderos”, “¿Por qué buscas acá? Debés ir a barrios pobres, a las villas, a los asentamientos”. En estos casos se le adjudica la responsabilidad del problema a un determinado grupo social, estigmatizándolo, y libera a otros. Otros comentarios –no menos preocupantes- responsabilizaban a las autoridades estatales sobre los criaderos de Aedes aegypti, señalando lugares externos a sus hogares, de uso comunitario: “Acá en mi casa, no; vayan a la fuente de la plaza”, “Ustedes deben revisar en el basural”, “No es en nuestras casas que deben buscar para eliminar, sino en los baldíos”, “[el problema] son todos esos charcos”, “Son los bañados de allá, que están llenos de basura”, etc. En estos ejemplos la responsabilidad se ubica totalmente hacia entes gubernamentales, y no se advierte que son sus propias viviendas pueden estar los criaderos, más cerca de lo que ellos creen. Y otros comentarios, involucran la idea de limpieza, por ejemplo, “en nuestra casa no vas a encontrar nada, tenemos todo muy limpio”. A veces las personas endilgan los criaderos a quienes tienen más cerca, como a los vecinos de al lado o de otra parte de la manzana. Incluso al encontrar varios criaderos en sus casas insisten en que eso viene de la casa de al lado. Todas estas actitudes tienen en común que reflejan posicionamientos que evaden la propia responsabilidad y la transfieren a los otros, ubicando a los generadores del problema del Dengue fuera de sus hogares. Todo esto, además de no contribuir de ningún modo a mejorar la situación, resulta altamente riesgoso, dado que se puede ignorar el criadero más cercano al entrevistado. Así pues, estos comentarios reflejan pensamientos y concepciones que forman parte de representaciones mentales las que constituyen barreras a la lucha contra la transmisión de enfermedades como ésta. Los ciudadanos y las ciudadanas deben comprender que es imprescindible la participación de toda la población a través –entre otras medidas- del cuidado del hogar, dado que en cualquier domicilio pueden existir recipientes que al acumular agua se convierten en potenciales criaderos de estos mosquitos. Y esta situación es independiente del poder adquisitivo de sus moradores. Hermosas y costosas casas, muy limpias, ordenadas, espaciosas y con ambientes parquizados pueden tener criaderos de este mosquito, al igual que otras de medianos o bajos recursos, con distinto grado de orden ambiental. Con frecuencia suele encontrárselos también tanto en las viviendas más humildes y pequeñas (generalmente insertas en grandes ciudades) como en otras con más espacio donde se acumulan objetos (por su valor comercializable), o viviendas con jardines a fondo, donde ocurren descuidos de algunos recipientes, aunque el resto esté muy prolijo y limpio. Así, la experiencia nos demuestra que podemos encontrarlo en casas de todos los tamaños y densidades de vegetación. Puede haber algunas preferencias de este mosquito por algunas características, pero su presencia se registra en los diversos tipos de edificación y de barrio. La epidemia suele iniciarse en zonas urbanas; luego, su propagación depende –entre otros factores- de la abundancia del mosquito y de la densidad de personas, situación que no excluye ninguna clase social, grupo de viviendas, ni atributo personal. Uno no contribuye efectivamente a mejorar este panorama mediante la realización de actividades de control de criaderos –potenciales o reales- si no se considera responsable de su entorno inmediato. Tampoco lo remedia depositar la plena responsabilidad en entes gubernamentales, aunque es innegable que tienen responsabilidad para este control. El mosquito Aedes aegypti cría en recipientes u objetos que funcionan como tales tanto en nuestros hogares como también en otros sitios públicos de competencia del Estado (como las acumulaciones de autos para desarme, los cementerios, o algún sitio donde se acumulen algún tipo de recipiente a la intemperie). Diversas disciplinas pueden aportar importantes conocimientos para contribuir con este objetivo, así como también puede hacerlo la gente a partir de sus experiencias cotidianas. Saber que es responsabilidad de todos es el primer paso. Asumirla es el segundo. La educación formal resulta clave. Muchos docentes enseñan acerca de cómo evitar los criaderos de mosquitos en las casas, y otros aspectos de los mosquitos, como el ciclo de vida, su papel en los ecosistemas, etc., pero otros docentes no priorizan el trabajan de este tema por diversos motivos (que también sería una barrera). La educación no formal es también un pilar importante, es decir aquella que ocurre fuera de las escuelas, y su aporte puede ser realmente significativo. Tomar en serio esta causa y transmitir lo que sabemos a quienes nos rodean resulta asimismo una contribución fundamental para propagar la información necesaria y crear consciencia de la responsabilidad compartida. Creemos que –a pesar de los obstáculos- estamos bien encaminados y contamos con nuevas visiones, más globales y abarcativas, que nos permiten pensar en un futuro más promisorio en este campo. Sin embargo, resulta claro que queda aún mucho por hacer y que se requiere el compromiso de todos. Aún estamos lejos de mejorar el actual panorama, pero debemos continuar procurando su superación.
Nora E. Burroni
Grupo de Estudio de Mosquitos. EGE-IEGEBA, FCEyN-UBA –CONICET
Lic. Marcela Laura Peresan
Grupo de Epistemología, Historia y Didáctica de las Ciencias Naturales, CeFIEC- FCEyN, UBA
30 ¿Yo, Señor? ¡No, Señor!... Pues entonces, ¿a quién le corresponde?
Quienes trabajamos investigando a los mosquitos domiciliarios (es decir, aquellos que puedan cumplir todo su ciclo de vida en ellas), especialmente aquellos que transmiten enfermedades como el dengue, entramos innumerables veces a las viviendas en busca de criaderos de estos insectos, a buscarlos en sitios de reposo y/o colocar trampas, o realizar encuestas con diferentes objetivos. En esos momentos frecuentemente se generan charlas amenas con la gente, uno puede recoger ideas, sensaciones, a veces quejas, a veces preguntas; aunque uno finalmente atesora las palabras de apoyo, de aliento, de agradecimiento, de felicitaciones que reconfortan. Pero claro, nos suelen preocupar más las dificultades, aquello que necesita mayor dedicación y empeño. Ejemplos de esto resultan los comentarios de los moradores de viviendas de los barrios de medianos y de altos recursos: “Nosotros no tenemos nada de criaderos”, “¿Por qué buscas acá? Debés ir a barrios pobres, a las villas, a los asentamientos”. En estos casos se le adjudica la responsabilidad del problema a un determinado grupo social, estigmatizándolo, y libera a otros. Otros comentarios –no menos preocupantes- responsabilizaban a las autoridades estatales sobre los criaderos de Aedes aegypti, señalando lugares externos a sus hogares, de uso comunitario: “Acá en mi casa, no; vayan a la fuente de la plaza”, “Ustedes deben revisar en el basural”, “No es en nuestras casas que deben buscar para eliminar, sino en los baldíos”, “[el problema] son todos esos charcos”, “Son los bañados de allá, que están llenos de basura”, etc. En estos ejemplos la responsabilidad se ubica totalmente hacia entes gubernamentales, y no se advierte que son sus propias viviendas pueden estar los criaderos, más cerca de lo que ellos creen. Y otros comentarios, involucran la idea de limpieza, por ejemplo, “en nuestra casa no vas a encontrar nada, tenemos todo muy limpio”. A veces las personas endilgan los criaderos a quienes tienen más cerca, como a los vecinos de al lado o de otra parte de la manzana. Incluso al encontrar varios criaderos en sus casas insisten en que eso viene de la casa de al lado. Todas estas actitudes tienen en común que reflejan posicionamientos que evaden la propia responsabilidad y la transfieren a los otros, ubicando a los generadores del problema del Dengue fuera de sus hogares. Todo esto, además de no contribuir de ningún modo a mejorar la situación, resulta altamente riesgoso, dado que se puede ignorar el criadero más cercano al entrevistado. Así pues, estos comentarios reflejan pensamientos y concepciones que forman parte de representaciones mentales las que constituyen barreras a la lucha contra la transmisión de enfermedades como ésta. Los ciudadanos y las ciudadanas deben comprender que es imprescindible la participación de toda la población a través –entre otras medidas- del cuidado del hogar, dado que en cualquier domicilio pueden existir recipientes que al acumular agua se convierten en potenciales criaderos de estos mosquitos. Y esta situación es independiente del poder adquisitivo de sus moradores. Hermosas y costosas casas, muy limpias, ordenadas, espaciosas y con ambientes parquizados pueden tener criaderos de este mosquito, al igual que otras de medianos o bajos recursos, con distinto grado de orden ambiental. Con frecuencia suele encontrárselos también tanto en las viviendas más humildes y pequeñas (generalmente insertas en grandes ciudades) como en otras con más espacio donde se acumulan objetos (por su valor comercializable), o viviendas con jardines a fondo, donde ocurren descuidos de algunos recipientes, aunque el resto esté muy prolijo y limpio. Así, la experiencia nos demuestra que podemos encontrarlo en casas de todos los tamaños y densidades de vegetación. Puede haber algunas preferencias de este mosquito por algunas características, pero su presencia se registra en los diversos tipos de edificación y de barrio. La epidemia suele iniciarse en zonas urbanas; luego, su propagación depende –entre otros factores- de la abundancia del mosquito y de la densidad de personas, situación que no excluye ninguna clase social, grupo de viviendas, ni atributo personal. Uno no contribuye efectivamente a mejorar este panorama mediante la realización de actividades de control de criaderos –potenciales o reales- si no se considera responsable de su entorno inmediato. Tampoco lo remedia depositar la plena responsabilidad en entes gubernamentales, aunque es innegable que tienen responsabilidad para este control. El mosquito Aedes aegypti cría en recipientes u objetos que funcionan como tales tanto en nuestros hogares como también en otros sitios públicos de competencia del Estado (como las acumulaciones de autos para desarme, los cementerios, o algún sitio donde se acumulen algún tipo de recipiente a la intemperie). Diversas disciplinas pueden aportar importantes conocimientos para contribuir con este objetivo, así como también puede hacerlo la gente a partir de sus experiencias cotidianas. Saber que es responsabilidad de todos es el primer paso. Asumirla es el segundo. La educación formal resulta clave. Muchos docentes enseñan acerca de cómo evitar los criaderos de mosquitos en las casas, y otros aspectos de los mosquitos, como el ciclo de vida, su papel en los ecosistemas, etc., pero otros docentes no priorizan el trabajan de este tema por diversos motivos (que también sería una barrera). La educación no formal es también un pilar importante, es decir aquella que ocurre fuera de las escuelas, y su aporte puede ser realmente significativo. Tomar en serio esta causa y transmitir lo que sabemos a quienes nos rodean resulta asimismo una contribución fundamental para propagar la información necesaria y crear consciencia de la responsabilidad compartida. Creemos que –a pesar de los obstáculos- estamos bien encaminados y contamos con nuevas visiones, más globales y abarcativas, que nos permiten pensar en un futuro más promisorio en este campo. Sin embargo, resulta claro que queda aún mucho por hacer y que se requiere el compromiso de todos. Aún estamos lejos de mejorar el actual panorama, pero debemos continuar procurando su superación.
Nora E. Burroni
Grupo de Estudio de Mosquitos. EGE-IEGEBA, FCEyN-UBA –CONICET
Lic. Marcela Laura Peresan
Grupo de Epistemología, Historia y Didáctica de las Ciencias Naturales, CeFIEC- FCEyN, UBA
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