Reflexiones ambientales Urbanas:
número 40: La prevención no debe basarse en “que puedo poner”, sino en “que puedo hacer”.
La epidemia de dengue de 2016 en la Argentina es el resultado de un desorden ambiental que
favorece la proliferación del mosquito Aedes aegypti en el entorno urbano. La presencia de
recipientes que utilizamos para diversas cosas y basura capaz de acumular agua, genera
contaminación ya que se favorece la formación de criaderos en nuestras ciudades poniendo en
riesgo la salud de los habitantes. El diagnóstico de situación en ambientes públicos (ejemplificado
en las Reflexiones Ambientales Urbanas anteriores, 07 Aedes aegypti en el poder Judicial y 10
Aedes aegypti en las Cubiertas de Vehículos), o en privados (34 Del patio limpio a la Manzana
Saludable - Un Cambio necesario) es muy claro. Desde hace más de 20 años que la presencia del
mosquito implica un riesgo sobre la salud, sin embargo la falta de un conocimiento acabado sobre
el problema lleva a falsas soluciones preventivas (sapos, murciélagos, crotallarias, insecticidas,
etc.). En la carta de lectores del diario Tribuno http://www.eltribuno.info/carta-lectores/2016/03/11,
retransmitida como carta de lectores en la Nación el 23 marzo de 2016 se llama a usar
masivamente un insecticida ambientalmente peligroso y prohibido por la EPA (Agencia de
Protección Ambiental de EEUU) desde 1972. Pero este patrón de pensamiento también se
encuentra en funcionarios destacados en temas de Salud pero que no manejan los conceptos
actualizados y básicos de entomología y participación social: http://www.lanacion.com.ar/1879718-
la-prevencion-fundamental-ante-el-dengue Las larvitrampas han quedado en desuso por ser
peligrosas. Pueden convertirse muy fácilmente en criaderos de Aedes aegypti. Por otro lado,
durante el invierno las poblaciones de Aedes aegypti están representadas predominantemente
como huevos, por lo cual los larvicidas no sirven (no matan huevos). Fumigar como prevención
significa aplicar en forma regular y frecuente productos químicos que constituyen un contaminante
más para el ambiente. Estos productos emitidos al ambiente afectan también a los humanos, a las
mascotas y a la fauna de una ciudad, incluso especies beneficiosas como polinizadores o los
depredadoras naturales de mosquitos. La estrategia reproductiva de Aedes aegypti es generar
enormes excedentes de huevos y esa reserva suele activarse en ausencia de adultos (cuando se
fumiga), compensando la situación original. La fumigación preventiva no es sustentable, porque
mientras haya criaderos el problema va a continuar. Hoy se eliminan los adultos, en unos días
habrá nuevamente adultos producto de los criaderos existentes, se vuelve a fumigar y como los
criaderos siguen existiendo se generarán nuevos adultos. Entonces, los funcionarios encargados
de la prevención deben dar mensajes claros a la sociedad. La experiencia de la actual epidemia
debe servirnos para generar cambios profundos de ordenamiento ambiental en las zonas
urbanizadas. El estado como gobierno debe dar el ejemplo de orden y limpieza que impida la
formación de criaderos en los entornos de edificios públicos (hospitales, escuelas, etc.), chatarra
incautada, control sobre el comercio, etc. y la sociedad toda debe participar en un acompañamiento
que permita generar manzanas saludables.
Nicolás Schweigmann
Grupo de Estudio de Mosquitos
EGE - IEGEBA, FCEyN-UBA CONICET
Gustavo C. Rossi
Centro de Estudios de Parásitos y Vectores
CCT La Plata-CONICET-UNLP
Raquel M. Gleiser
Ecología de Artrópodos CREAN-IMBIV
CONICET-UNC – Córdoba
Nora Burroni
Grupo de Estudio de Mosquitos
EGE - IEGEBA, FCEyN-UBA CONICET
Hernán G Solari
Dinámica de sistemas complejos
Física-FCEN-UBA e IFIBA-CONICET
Corina Beron
Inst. de Inv. en Biodiversidad y Biotecnología.
INBIOTEC - CONICET - Mar del Plata
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miércoles, 23 de marzo de 2016
Reflexiones ambientales Urbanas: número 40: La prevención no debe basarse en “que puedo poner”, sino en “que puedo hacer”.
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martes, 15 de marzo de 2016
Reflexiones ambientales Urbanas: 35 Vectores de Enfermedades: Un problema y una oportunidad educativa.
Reflexiones ambientales Urbanas:
35 Vectores de Enfermedades: Un problema y una oportunidad educativa.
No es una novedad que la escuela como ámbito de la educación formal tenga la capacidad de llegar a grandes porciones de la sociedad, desde la acción multiplicadora de los estudiantes. Cuando se plantean propósitos, objetivos y conceptos que se deben construir para la prevención de enfermedades transmitidas por vectores, nos damos cuenta que pueden adecuarse a los contenidos de los diseños curriculares del Ciclo Básico y Orientado del nivel medio de la Jurisdicción Misiones, en el área de Ciencias Naturales, con capacidad de desarrollarse durante todo el año, propiciando la oportunidad de abordar contenidos conceptuales y procedimentales. Algunos ejemplos de contenidos conceptuales incluye: biología de invertebrados, ecología, epidemiologia, Promoción de la Salud y la Educación Ambiental. Entre los contenidos Procedimentales se pueden destacar diseño y elaboración de investigaciones de aspectos sociales y biológicos, trabajos entomológicos demostrativos, planteo de hipótesis, sistematización y análisis de datos, como así también el desarrollo de habilidades y actitudes que permitan a los estudiantes aprender a comunicar los conocimientos científicos, adquirir lenguaje técnico-científico, comprometerse con la detección de problemas locales y proyectar posibles soluciones, mediante estrategias innovadoras interdisciplinarias capaz de ser integrada con las áreas de Ciencias Sociales, Matemáticas, Estadísticas, Educación para la Salud, y talleres artísticos, que involucre el reconocimiento del entorno del sujeto potenciando el aprendizaje significativo. Como parte de nuestra experiencia, desde el equipo de educación del Instituto de Vigilancia y Control de Vectores de la ciudad de Posadas fuimos acercándonos a las instituciones educativas, con la propuesta de llevar al aula el tema de las enfermedades vectoriales, principalmente dengue y leishmaniasis visceral que son las más importantes en nuestra ciudad, trabajados en la modalidad de charlas expositivas dialogadas y talleres con observaciones de materiales biológicos. A partir de estas y otras actividades, hemos percibido que el contacto con elementos ópticos y con materiales biológicosy audiovisuales interactivos, generaba un mayor interés por la temática por parte de los alumnos, docentes y directivos, haciendo las charlas más dinámicas y participativas y generando un momento para relacionar lo observado con su entorno, en sus hogares y barrios. En estos momentos era muy común que los alumnos, especialmente en la secundaria, nos refirieran a charlas en las que habían participado anteriormente, que estaban centradas en la cuestión médica de la enfermedad, y que les resultaban muy tediosas. Desde estas experiencias iniciales y al observar las buenas repercusiones,nos propusimos trabajar la problemática en el aula con un abordaje más amplio e incentivando la participación comunitaria en la promoción de la salud. Se buscóno sólo trabajar los aspectos biológicos, sino también los aspectos ambientales, sociales y culturales, con la estrategia de formar grupos de estudiantes que puedan desarrollar intervenciones en su comunidad. Sin embargo, para lograr concretar esta tarea, era necesaria una participación protagónica de los educadores. Si bien los docentes mostraron buena predisposición, a la vez manifestaron la sobrecarga de actividades extracurriculares en la institución, falta de capacitación, sueldos bajos y la situación de trabajar en varias escuelas, además de los reiterados paros que deben realizar para reclamar sus derechos laborales. Entonces nos encontramos con una situación contradictoria entre la buena voluntad de muchos docentes y la falta de recursos: tiempo y capacitación. Entonces necesitábamos estimular positivamente a los docentes y que su esfuerzo tenga algún tipo de compensación. Es así que apelamos a nuestra capacidad de gestión interinstitucional, generando un convenio tripartito entre el Municipio, el Ministerio de Educación y el Consejo General de Educación; luego diseñamos proyectos de capacitación docente con puntaje para su evaluación. Después de varios meses y a raíz de la constante insistencia, los proyectos fueron avalados por el organismo. Sin embargo, para contar con la presencia de los docentes en los talleres era necesario lograr una resolución del Consejo para el no cómputo de las inasistencias de los educadores, lo que implicaba otro trámite extendido y permanente seguimiento. Cabe destacar que lo de la insistencia no es una cuestión menor en las instituciones del estado. La convocatoria se realizó abiertamente por los medios de comunicación y a través de la red interorganizacional que se conformó entre el municipio y las instituciones educativas. También se realizaron reuniones en los establecimientos y se enviaron invitaciones formales. El equipo municipal capacitador estaba conformado por docentes, médicos, biólogos, veterinarios y antropólogos. En el diagnóstico se indagaron sobre las estrategias de enseñanzas que implementaban con respecto al dengue y la leishmaniasis, lo que resultó preponderante es que todos los docentes que abordaban el tema alguna vez lo hacían desde el análisis de folletería, o indagación en internet, sin tener herramientas para filtrar la información. En los encuentros se trabajaron las diferentes aristas de las problemáticas de las enfermedades vectoriales, con objetivos de ampliar la visión de los educadores, incluyendo conceptos de ambiente, salud, tenencia responsable de mascota y sus determinantes sociales. Los cursos eran gratuitos y de modalidad semi-presencial, se realizaban talleres cada15 días, en el periodo de abril a noviembre, y cada uno incluía trabajos domiciliarios que contaban con el apoyo bibliográfico en la página web del instituto. Los equipos docentes disponían de un tutor, y para la acreditación debían diseñar y ejecutar un proyecto educativo junto a sus alumnos para abordar algunas de las problemáticas en su comunidad; se ha logrado concretar decenas de producciones como obras de teatro, títeres, folletos, murales, salidas de campo, trabajos con ovitrampas, grupos de trabajo para realizar capacitaciones a otras aulas, entre otras. Estas experiencias fueron presentadas en las jornadas institucionales y de ferias de ciencias, algunos han competido y recibido reconocimientos locales, provinciales, nacionales e internacionales, promoviendo la continuidad de los proyectos desde cada institución, en algunos casos incorporados en el PEI. El municipio cumplió el rol de capacitador, asesor técnico y de proveedor de los recursos necesarios para el dictado de los cursos y el desarrollo de todos los proyectos escolares. Para detallar algunos ejemplos, pintura y pinceles para murales, elementos para hacer ovitrampas, teatrillo y telas para títeres, elementos de monitoreo de insectos, etc. Una anécdota: En uno de los trabajos de la escuela N° 269, del barrio Miguel Lanús, los docentes propusieron que cada alumno debía recorrer su patio y el de algún vecino de confianza acompañado por un adulto para tomar muestras de larvas de mosquitos y debían anotar en una planilla los criaderos efectivos y potenciales que encontraban, lo podían hacer solos o en grupos. El lunes siguiente del fin de semana propuesto para la actividad, llegaron las quejas de algunos vecinos por que los chicos saltaron los muros de muchas viviendas para inspeccionar los patios y cuando estos preguntaban a los estudiantes, respondían que era un trabajo para la escuela... al respecto los docentes nos decían que fue una “exageración de entusiasmo” que se provocó en los alumnos, ya que no veían con frecuencia tal interés de los chicos por su tarea. Diciembre 2015
Tejerina Fabricio,
Biólogo DIRECTOR DE EPIDEMIOLOGÍA Y VIGILANCIA DE LA SALUD (2009-2015) SECRETARÍA DE CALIDAD DE VIDA MUNICIPALIDAD DE POSADAS
Emilio De Lima,
Estudiante Prof. en Biología RESPONSABLE DE EDUCACIÓN Y PROMOCIÓN INSTITUTO MUNICIPAL DE VIGILANCIA Y CONTROL DE VECTORES
35 Vectores de Enfermedades: Un problema y una oportunidad educativa.
No es una novedad que la escuela como ámbito de la educación formal tenga la capacidad de llegar a grandes porciones de la sociedad, desde la acción multiplicadora de los estudiantes. Cuando se plantean propósitos, objetivos y conceptos que se deben construir para la prevención de enfermedades transmitidas por vectores, nos damos cuenta que pueden adecuarse a los contenidos de los diseños curriculares del Ciclo Básico y Orientado del nivel medio de la Jurisdicción Misiones, en el área de Ciencias Naturales, con capacidad de desarrollarse durante todo el año, propiciando la oportunidad de abordar contenidos conceptuales y procedimentales. Algunos ejemplos de contenidos conceptuales incluye: biología de invertebrados, ecología, epidemiologia, Promoción de la Salud y la Educación Ambiental. Entre los contenidos Procedimentales se pueden destacar diseño y elaboración de investigaciones de aspectos sociales y biológicos, trabajos entomológicos demostrativos, planteo de hipótesis, sistematización y análisis de datos, como así también el desarrollo de habilidades y actitudes que permitan a los estudiantes aprender a comunicar los conocimientos científicos, adquirir lenguaje técnico-científico, comprometerse con la detección de problemas locales y proyectar posibles soluciones, mediante estrategias innovadoras interdisciplinarias capaz de ser integrada con las áreas de Ciencias Sociales, Matemáticas, Estadísticas, Educación para la Salud, y talleres artísticos, que involucre el reconocimiento del entorno del sujeto potenciando el aprendizaje significativo. Como parte de nuestra experiencia, desde el equipo de educación del Instituto de Vigilancia y Control de Vectores de la ciudad de Posadas fuimos acercándonos a las instituciones educativas, con la propuesta de llevar al aula el tema de las enfermedades vectoriales, principalmente dengue y leishmaniasis visceral que son las más importantes en nuestra ciudad, trabajados en la modalidad de charlas expositivas dialogadas y talleres con observaciones de materiales biológicos. A partir de estas y otras actividades, hemos percibido que el contacto con elementos ópticos y con materiales biológicosy audiovisuales interactivos, generaba un mayor interés por la temática por parte de los alumnos, docentes y directivos, haciendo las charlas más dinámicas y participativas y generando un momento para relacionar lo observado con su entorno, en sus hogares y barrios. En estos momentos era muy común que los alumnos, especialmente en la secundaria, nos refirieran a charlas en las que habían participado anteriormente, que estaban centradas en la cuestión médica de la enfermedad, y que les resultaban muy tediosas. Desde estas experiencias iniciales y al observar las buenas repercusiones,nos propusimos trabajar la problemática en el aula con un abordaje más amplio e incentivando la participación comunitaria en la promoción de la salud. Se buscóno sólo trabajar los aspectos biológicos, sino también los aspectos ambientales, sociales y culturales, con la estrategia de formar grupos de estudiantes que puedan desarrollar intervenciones en su comunidad. Sin embargo, para lograr concretar esta tarea, era necesaria una participación protagónica de los educadores. Si bien los docentes mostraron buena predisposición, a la vez manifestaron la sobrecarga de actividades extracurriculares en la institución, falta de capacitación, sueldos bajos y la situación de trabajar en varias escuelas, además de los reiterados paros que deben realizar para reclamar sus derechos laborales. Entonces nos encontramos con una situación contradictoria entre la buena voluntad de muchos docentes y la falta de recursos: tiempo y capacitación. Entonces necesitábamos estimular positivamente a los docentes y que su esfuerzo tenga algún tipo de compensación. Es así que apelamos a nuestra capacidad de gestión interinstitucional, generando un convenio tripartito entre el Municipio, el Ministerio de Educación y el Consejo General de Educación; luego diseñamos proyectos de capacitación docente con puntaje para su evaluación. Después de varios meses y a raíz de la constante insistencia, los proyectos fueron avalados por el organismo. Sin embargo, para contar con la presencia de los docentes en los talleres era necesario lograr una resolución del Consejo para el no cómputo de las inasistencias de los educadores, lo que implicaba otro trámite extendido y permanente seguimiento. Cabe destacar que lo de la insistencia no es una cuestión menor en las instituciones del estado. La convocatoria se realizó abiertamente por los medios de comunicación y a través de la red interorganizacional que se conformó entre el municipio y las instituciones educativas. También se realizaron reuniones en los establecimientos y se enviaron invitaciones formales. El equipo municipal capacitador estaba conformado por docentes, médicos, biólogos, veterinarios y antropólogos. En el diagnóstico se indagaron sobre las estrategias de enseñanzas que implementaban con respecto al dengue y la leishmaniasis, lo que resultó preponderante es que todos los docentes que abordaban el tema alguna vez lo hacían desde el análisis de folletería, o indagación en internet, sin tener herramientas para filtrar la información. En los encuentros se trabajaron las diferentes aristas de las problemáticas de las enfermedades vectoriales, con objetivos de ampliar la visión de los educadores, incluyendo conceptos de ambiente, salud, tenencia responsable de mascota y sus determinantes sociales. Los cursos eran gratuitos y de modalidad semi-presencial, se realizaban talleres cada15 días, en el periodo de abril a noviembre, y cada uno incluía trabajos domiciliarios que contaban con el apoyo bibliográfico en la página web del instituto. Los equipos docentes disponían de un tutor, y para la acreditación debían diseñar y ejecutar un proyecto educativo junto a sus alumnos para abordar algunas de las problemáticas en su comunidad; se ha logrado concretar decenas de producciones como obras de teatro, títeres, folletos, murales, salidas de campo, trabajos con ovitrampas, grupos de trabajo para realizar capacitaciones a otras aulas, entre otras. Estas experiencias fueron presentadas en las jornadas institucionales y de ferias de ciencias, algunos han competido y recibido reconocimientos locales, provinciales, nacionales e internacionales, promoviendo la continuidad de los proyectos desde cada institución, en algunos casos incorporados en el PEI. El municipio cumplió el rol de capacitador, asesor técnico y de proveedor de los recursos necesarios para el dictado de los cursos y el desarrollo de todos los proyectos escolares. Para detallar algunos ejemplos, pintura y pinceles para murales, elementos para hacer ovitrampas, teatrillo y telas para títeres, elementos de monitoreo de insectos, etc. Una anécdota: En uno de los trabajos de la escuela N° 269, del barrio Miguel Lanús, los docentes propusieron que cada alumno debía recorrer su patio y el de algún vecino de confianza acompañado por un adulto para tomar muestras de larvas de mosquitos y debían anotar en una planilla los criaderos efectivos y potenciales que encontraban, lo podían hacer solos o en grupos. El lunes siguiente del fin de semana propuesto para la actividad, llegaron las quejas de algunos vecinos por que los chicos saltaron los muros de muchas viviendas para inspeccionar los patios y cuando estos preguntaban a los estudiantes, respondían que era un trabajo para la escuela... al respecto los docentes nos decían que fue una “exageración de entusiasmo” que se provocó en los alumnos, ya que no veían con frecuencia tal interés de los chicos por su tarea. Diciembre 2015
Tejerina Fabricio,
Biólogo DIRECTOR DE EPIDEMIOLOGÍA Y VIGILANCIA DE LA SALUD (2009-2015) SECRETARÍA DE CALIDAD DE VIDA MUNICIPALIDAD DE POSADAS
Emilio De Lima,
Estudiante Prof. en Biología RESPONSABLE DE EDUCACIÓN Y PROMOCIÓN INSTITUTO MUNICIPAL DE VIGILANCIA Y CONTROL DE VECTORES
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Reflexiones ambientales Urbanas: 34 Del patio limpio a la Manzana Saludable - Un Cambio necesario.
Reflexiones ambientales Urbanas:
34 Del patio limpio a la Manzana Saludable - Un Cambio necesario.
El mensaje del “Patio Limpio” considera crucial el involucrar a cada individuo y a cada familia en la prevención del dengue. Esto se basa y surge como posible solución al impedimento del municipio para ingresar libremente a las propiedades privadas. Si bien es cierto, la realidad nos muestra con mucha claridad una dificultad que va más allá del compromiso individual. Un conjunto de familias puede tener sus propiedades libres de criaderos de mosquitos. Pero un solo predio localizado en la misma manzana puede contener una cantidad de criaderos como para producir suficientes mosquitos para poner en riesgo a todos los moradores y provocar un foco de transmisión local. Ejemplos de barrios de Buenos Aires que han experimentado focos de transmisión de dengue y demuestran con claridad el problema: en una manzana en Vicente López http://www.lanacion.com.ar/1875577-la-calle-del-dengue-en-vicente-lopez; en una manzana en Monte Castro http://15comunas.com.ar/?p=8718 http://www.canal9.com.ar/noticias-tl9/vecinos-en-alerta--otra-cuadra-del-dengue-17195; en una manzana en Villa Devoto https://www.youtube.com/watch?v=VaQ0HsjbSswy en una manzana en Floresta http://www.clarin.com/sociedad/Dengue-Floresta-denuncian-mosquitospropiedad_0_1537646400.html. Los sistemas de salud y ambiente suelen responder con el control vectorial recién una vez producidos los hechos (solemos calificarlo como “tarde”). Las fumigaciones en parques o plazas no sirven como medidas preventivas para una transmisión que se produce principalmente en los predios privados. Si bien hoy nos enfocamos en el problema de transmisión de dengue, las manzanas comparten otros problemas ambientales que pueden afectar la salud de los ciudadanos, y por esto podrían ser tomadas como unidad. Ejemplos de ello son los focos de proliferación de roedores, de murciélagos, de enjambres de abejas, de emisiones tóxicas, de ruido, etc. Los vecinos que compartimos las manzanas no tenemos un mecanismo formal para abordar epidemiológicamente estos problemas (y ganar conciencia de que formamos parte del mismo ambiente). Las manzanas deberían constituir una especie deconsorcio ambiental (similar al de los consorcios de propietarios de un edificio) donde los vecinos puedan intercambiar sus preocupaciones y acordar solucionesa las problemáticas comunes de sus manzana y en caso de conflicto, si fuera necesario, debería ser frente a un organismo gubernamental que cumpla el rol de mediador. Es recomendable la participación de personal formado desde las ciencias sociales para abordar el tejido social y personal formado desde las ciencias biológicas para evaluar los aspectos de la adaptación a los domicilios por parte de las plagas urbanas (proceso de domiciliación). Los Municipios cuentan con delegaciones municipales,o centros comunitarios, que podrían llevar a cabo el rol de mediador y además contar de antemano con la información ambiental de riesgo epidemiológico (agrupado por manzana) como para gestionar las medidas preventivas necesarias para cada caso en particular. La ciudad de Buenos Aires está organizada en Centros de Gestión y Participación o Comunas.Mientras esto no suceda, los ciudadanos tendremos que pensar con buena voluntad en cómo acercarnos solidariamente entre vecinos para resolver los problemas ambientales comunes y asegurar “Manzanas saludables”. En conclusión, para lograr éxito con las medidas de prevención es necesario constituir o reconstituir el tejido social.
Nicolás Schweigmann: Grupo de Estudio de Mosquitos, EGE-IEGEBA,FCEyN-UBA CONICET
Marina Stein: Área de Entomología, Instituto de Medicina Regional-UNNE - Resistencia-Chaco
Leonardo Horacio Walantus: Proyecto "Vigilancia Epidemiológica, Seguimiento de Criaderos de Mosquitos de Interés Sanitario”. Centro de Investigaciones Entomológicas Parque Tecnológico Misiones
Gustavo C. Rossi: Centro de Estudios de Parásitos y Vectores, CCT La Plata-CONICET-UNLP
Hernan Solari: Depto. Física, FCEN-UBA, IFIBA-CONICET
Raquel M. Gleiser: Ecología de Artrópodos CREAN-IMBIV CONICET-UNC – Córdoba
Iris Alem: Grupo de Estudio de Mosquitos, EGE-IEGEBA,FCEyN-UBA CONICET
Corina Berón: Inst. de Inv. en Biodiversidad y Biotecnología, INBIOTEC - CONICET - Mar del Plata
Nora Burroni: Lab. De Estudio de la Biología de Insectos, CICyTTP-CONICET-Diamante Entre Ríos
34 Del patio limpio a la Manzana Saludable - Un Cambio necesario.
El mensaje del “Patio Limpio” considera crucial el involucrar a cada individuo y a cada familia en la prevención del dengue. Esto se basa y surge como posible solución al impedimento del municipio para ingresar libremente a las propiedades privadas. Si bien es cierto, la realidad nos muestra con mucha claridad una dificultad que va más allá del compromiso individual. Un conjunto de familias puede tener sus propiedades libres de criaderos de mosquitos. Pero un solo predio localizado en la misma manzana puede contener una cantidad de criaderos como para producir suficientes mosquitos para poner en riesgo a todos los moradores y provocar un foco de transmisión local. Ejemplos de barrios de Buenos Aires que han experimentado focos de transmisión de dengue y demuestran con claridad el problema: en una manzana en Vicente López http://www.lanacion.com.ar/1875577-la-calle-del-dengue-en-vicente-lopez; en una manzana en Monte Castro http://15comunas.com.ar/?p=8718 http://www.canal9.com.ar/noticias-tl9/vecinos-en-alerta--otra-cuadra-del-dengue-17195; en una manzana en Villa Devoto https://www.youtube.com/watch?v=VaQ0HsjbSswy en una manzana en Floresta http://www.clarin.com/sociedad/Dengue-Floresta-denuncian-mosquitospropiedad_0_1537646400.html. Los sistemas de salud y ambiente suelen responder con el control vectorial recién una vez producidos los hechos (solemos calificarlo como “tarde”). Las fumigaciones en parques o plazas no sirven como medidas preventivas para una transmisión que se produce principalmente en los predios privados. Si bien hoy nos enfocamos en el problema de transmisión de dengue, las manzanas comparten otros problemas ambientales que pueden afectar la salud de los ciudadanos, y por esto podrían ser tomadas como unidad. Ejemplos de ello son los focos de proliferación de roedores, de murciélagos, de enjambres de abejas, de emisiones tóxicas, de ruido, etc. Los vecinos que compartimos las manzanas no tenemos un mecanismo formal para abordar epidemiológicamente estos problemas (y ganar conciencia de que formamos parte del mismo ambiente). Las manzanas deberían constituir una especie deconsorcio ambiental (similar al de los consorcios de propietarios de un edificio) donde los vecinos puedan intercambiar sus preocupaciones y acordar solucionesa las problemáticas comunes de sus manzana y en caso de conflicto, si fuera necesario, debería ser frente a un organismo gubernamental que cumpla el rol de mediador. Es recomendable la participación de personal formado desde las ciencias sociales para abordar el tejido social y personal formado desde las ciencias biológicas para evaluar los aspectos de la adaptación a los domicilios por parte de las plagas urbanas (proceso de domiciliación). Los Municipios cuentan con delegaciones municipales,o centros comunitarios, que podrían llevar a cabo el rol de mediador y además contar de antemano con la información ambiental de riesgo epidemiológico (agrupado por manzana) como para gestionar las medidas preventivas necesarias para cada caso en particular. La ciudad de Buenos Aires está organizada en Centros de Gestión y Participación o Comunas.Mientras esto no suceda, los ciudadanos tendremos que pensar con buena voluntad en cómo acercarnos solidariamente entre vecinos para resolver los problemas ambientales comunes y asegurar “Manzanas saludables”. En conclusión, para lograr éxito con las medidas de prevención es necesario constituir o reconstituir el tejido social.
Nicolás Schweigmann: Grupo de Estudio de Mosquitos, EGE-IEGEBA,FCEyN-UBA CONICET
Marina Stein: Área de Entomología, Instituto de Medicina Regional-UNNE - Resistencia-Chaco
Leonardo Horacio Walantus: Proyecto "Vigilancia Epidemiológica, Seguimiento de Criaderos de Mosquitos de Interés Sanitario”. Centro de Investigaciones Entomológicas Parque Tecnológico Misiones
Gustavo C. Rossi: Centro de Estudios de Parásitos y Vectores, CCT La Plata-CONICET-UNLP
Hernan Solari: Depto. Física, FCEN-UBA, IFIBA-CONICET
Raquel M. Gleiser: Ecología de Artrópodos CREAN-IMBIV CONICET-UNC – Córdoba
Iris Alem: Grupo de Estudio de Mosquitos, EGE-IEGEBA,FCEyN-UBA CONICET
Corina Berón: Inst. de Inv. en Biodiversidad y Biotecnología, INBIOTEC - CONICET - Mar del Plata
Nora Burroni: Lab. De Estudio de la Biología de Insectos, CICyTTP-CONICET-Diamante Entre Ríos
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Reflexiones ambientales urbanas: 30 ¿Yo, Señor? ¡No, Señor!... Pues entonces, ¿a quién le corresponde?
Reflexiones ambientales urbanas:
30 ¿Yo, Señor? ¡No, Señor!... Pues entonces, ¿a quién le corresponde?
Quienes trabajamos investigando a los mosquitos domiciliarios (es decir, aquellos que puedan cumplir todo su ciclo de vida en ellas), especialmente aquellos que transmiten enfermedades como el dengue, entramos innumerables veces a las viviendas en busca de criaderos de estos insectos, a buscarlos en sitios de reposo y/o colocar trampas, o realizar encuestas con diferentes objetivos. En esos momentos frecuentemente se generan charlas amenas con la gente, uno puede recoger ideas, sensaciones, a veces quejas, a veces preguntas; aunque uno finalmente atesora las palabras de apoyo, de aliento, de agradecimiento, de felicitaciones que reconfortan. Pero claro, nos suelen preocupar más las dificultades, aquello que necesita mayor dedicación y empeño. Ejemplos de esto resultan los comentarios de los moradores de viviendas de los barrios de medianos y de altos recursos: “Nosotros no tenemos nada de criaderos”, “¿Por qué buscas acá? Debés ir a barrios pobres, a las villas, a los asentamientos”. En estos casos se le adjudica la responsabilidad del problema a un determinado grupo social, estigmatizándolo, y libera a otros. Otros comentarios –no menos preocupantes- responsabilizaban a las autoridades estatales sobre los criaderos de Aedes aegypti, señalando lugares externos a sus hogares, de uso comunitario: “Acá en mi casa, no; vayan a la fuente de la plaza”, “Ustedes deben revisar en el basural”, “No es en nuestras casas que deben buscar para eliminar, sino en los baldíos”, “[el problema] son todos esos charcos”, “Son los bañados de allá, que están llenos de basura”, etc. En estos ejemplos la responsabilidad se ubica totalmente hacia entes gubernamentales, y no se advierte que son sus propias viviendas pueden estar los criaderos, más cerca de lo que ellos creen. Y otros comentarios, involucran la idea de limpieza, por ejemplo, “en nuestra casa no vas a encontrar nada, tenemos todo muy limpio”. A veces las personas endilgan los criaderos a quienes tienen más cerca, como a los vecinos de al lado o de otra parte de la manzana. Incluso al encontrar varios criaderos en sus casas insisten en que eso viene de la casa de al lado. Todas estas actitudes tienen en común que reflejan posicionamientos que evaden la propia responsabilidad y la transfieren a los otros, ubicando a los generadores del problema del Dengue fuera de sus hogares. Todo esto, además de no contribuir de ningún modo a mejorar la situación, resulta altamente riesgoso, dado que se puede ignorar el criadero más cercano al entrevistado. Así pues, estos comentarios reflejan pensamientos y concepciones que forman parte de representaciones mentales las que constituyen barreras a la lucha contra la transmisión de enfermedades como ésta. Los ciudadanos y las ciudadanas deben comprender que es imprescindible la participación de toda la población a través –entre otras medidas- del cuidado del hogar, dado que en cualquier domicilio pueden existir recipientes que al acumular agua se convierten en potenciales criaderos de estos mosquitos. Y esta situación es independiente del poder adquisitivo de sus moradores. Hermosas y costosas casas, muy limpias, ordenadas, espaciosas y con ambientes parquizados pueden tener criaderos de este mosquito, al igual que otras de medianos o bajos recursos, con distinto grado de orden ambiental. Con frecuencia suele encontrárselos también tanto en las viviendas más humildes y pequeñas (generalmente insertas en grandes ciudades) como en otras con más espacio donde se acumulan objetos (por su valor comercializable), o viviendas con jardines a fondo, donde ocurren descuidos de algunos recipientes, aunque el resto esté muy prolijo y limpio. Así, la experiencia nos demuestra que podemos encontrarlo en casas de todos los tamaños y densidades de vegetación. Puede haber algunas preferencias de este mosquito por algunas características, pero su presencia se registra en los diversos tipos de edificación y de barrio. La epidemia suele iniciarse en zonas urbanas; luego, su propagación depende –entre otros factores- de la abundancia del mosquito y de la densidad de personas, situación que no excluye ninguna clase social, grupo de viviendas, ni atributo personal. Uno no contribuye efectivamente a mejorar este panorama mediante la realización de actividades de control de criaderos –potenciales o reales- si no se considera responsable de su entorno inmediato. Tampoco lo remedia depositar la plena responsabilidad en entes gubernamentales, aunque es innegable que tienen responsabilidad para este control. El mosquito Aedes aegypti cría en recipientes u objetos que funcionan como tales tanto en nuestros hogares como también en otros sitios públicos de competencia del Estado (como las acumulaciones de autos para desarme, los cementerios, o algún sitio donde se acumulen algún tipo de recipiente a la intemperie). Diversas disciplinas pueden aportar importantes conocimientos para contribuir con este objetivo, así como también puede hacerlo la gente a partir de sus experiencias cotidianas. Saber que es responsabilidad de todos es el primer paso. Asumirla es el segundo. La educación formal resulta clave. Muchos docentes enseñan acerca de cómo evitar los criaderos de mosquitos en las casas, y otros aspectos de los mosquitos, como el ciclo de vida, su papel en los ecosistemas, etc., pero otros docentes no priorizan el trabajan de este tema por diversos motivos (que también sería una barrera). La educación no formal es también un pilar importante, es decir aquella que ocurre fuera de las escuelas, y su aporte puede ser realmente significativo. Tomar en serio esta causa y transmitir lo que sabemos a quienes nos rodean resulta asimismo una contribución fundamental para propagar la información necesaria y crear consciencia de la responsabilidad compartida. Creemos que –a pesar de los obstáculos- estamos bien encaminados y contamos con nuevas visiones, más globales y abarcativas, que nos permiten pensar en un futuro más promisorio en este campo. Sin embargo, resulta claro que queda aún mucho por hacer y que se requiere el compromiso de todos. Aún estamos lejos de mejorar el actual panorama, pero debemos continuar procurando su superación.
Nora E. Burroni
Grupo de Estudio de Mosquitos. EGE-IEGEBA, FCEyN-UBA –CONICET
Lic. Marcela Laura Peresan
Grupo de Epistemología, Historia y Didáctica de las Ciencias Naturales, CeFIEC- FCEyN, UBA
30 ¿Yo, Señor? ¡No, Señor!... Pues entonces, ¿a quién le corresponde?
Quienes trabajamos investigando a los mosquitos domiciliarios (es decir, aquellos que puedan cumplir todo su ciclo de vida en ellas), especialmente aquellos que transmiten enfermedades como el dengue, entramos innumerables veces a las viviendas en busca de criaderos de estos insectos, a buscarlos en sitios de reposo y/o colocar trampas, o realizar encuestas con diferentes objetivos. En esos momentos frecuentemente se generan charlas amenas con la gente, uno puede recoger ideas, sensaciones, a veces quejas, a veces preguntas; aunque uno finalmente atesora las palabras de apoyo, de aliento, de agradecimiento, de felicitaciones que reconfortan. Pero claro, nos suelen preocupar más las dificultades, aquello que necesita mayor dedicación y empeño. Ejemplos de esto resultan los comentarios de los moradores de viviendas de los barrios de medianos y de altos recursos: “Nosotros no tenemos nada de criaderos”, “¿Por qué buscas acá? Debés ir a barrios pobres, a las villas, a los asentamientos”. En estos casos se le adjudica la responsabilidad del problema a un determinado grupo social, estigmatizándolo, y libera a otros. Otros comentarios –no menos preocupantes- responsabilizaban a las autoridades estatales sobre los criaderos de Aedes aegypti, señalando lugares externos a sus hogares, de uso comunitario: “Acá en mi casa, no; vayan a la fuente de la plaza”, “Ustedes deben revisar en el basural”, “No es en nuestras casas que deben buscar para eliminar, sino en los baldíos”, “[el problema] son todos esos charcos”, “Son los bañados de allá, que están llenos de basura”, etc. En estos ejemplos la responsabilidad se ubica totalmente hacia entes gubernamentales, y no se advierte que son sus propias viviendas pueden estar los criaderos, más cerca de lo que ellos creen. Y otros comentarios, involucran la idea de limpieza, por ejemplo, “en nuestra casa no vas a encontrar nada, tenemos todo muy limpio”. A veces las personas endilgan los criaderos a quienes tienen más cerca, como a los vecinos de al lado o de otra parte de la manzana. Incluso al encontrar varios criaderos en sus casas insisten en que eso viene de la casa de al lado. Todas estas actitudes tienen en común que reflejan posicionamientos que evaden la propia responsabilidad y la transfieren a los otros, ubicando a los generadores del problema del Dengue fuera de sus hogares. Todo esto, además de no contribuir de ningún modo a mejorar la situación, resulta altamente riesgoso, dado que se puede ignorar el criadero más cercano al entrevistado. Así pues, estos comentarios reflejan pensamientos y concepciones que forman parte de representaciones mentales las que constituyen barreras a la lucha contra la transmisión de enfermedades como ésta. Los ciudadanos y las ciudadanas deben comprender que es imprescindible la participación de toda la población a través –entre otras medidas- del cuidado del hogar, dado que en cualquier domicilio pueden existir recipientes que al acumular agua se convierten en potenciales criaderos de estos mosquitos. Y esta situación es independiente del poder adquisitivo de sus moradores. Hermosas y costosas casas, muy limpias, ordenadas, espaciosas y con ambientes parquizados pueden tener criaderos de este mosquito, al igual que otras de medianos o bajos recursos, con distinto grado de orden ambiental. Con frecuencia suele encontrárselos también tanto en las viviendas más humildes y pequeñas (generalmente insertas en grandes ciudades) como en otras con más espacio donde se acumulan objetos (por su valor comercializable), o viviendas con jardines a fondo, donde ocurren descuidos de algunos recipientes, aunque el resto esté muy prolijo y limpio. Así, la experiencia nos demuestra que podemos encontrarlo en casas de todos los tamaños y densidades de vegetación. Puede haber algunas preferencias de este mosquito por algunas características, pero su presencia se registra en los diversos tipos de edificación y de barrio. La epidemia suele iniciarse en zonas urbanas; luego, su propagación depende –entre otros factores- de la abundancia del mosquito y de la densidad de personas, situación que no excluye ninguna clase social, grupo de viviendas, ni atributo personal. Uno no contribuye efectivamente a mejorar este panorama mediante la realización de actividades de control de criaderos –potenciales o reales- si no se considera responsable de su entorno inmediato. Tampoco lo remedia depositar la plena responsabilidad en entes gubernamentales, aunque es innegable que tienen responsabilidad para este control. El mosquito Aedes aegypti cría en recipientes u objetos que funcionan como tales tanto en nuestros hogares como también en otros sitios públicos de competencia del Estado (como las acumulaciones de autos para desarme, los cementerios, o algún sitio donde se acumulen algún tipo de recipiente a la intemperie). Diversas disciplinas pueden aportar importantes conocimientos para contribuir con este objetivo, así como también puede hacerlo la gente a partir de sus experiencias cotidianas. Saber que es responsabilidad de todos es el primer paso. Asumirla es el segundo. La educación formal resulta clave. Muchos docentes enseñan acerca de cómo evitar los criaderos de mosquitos en las casas, y otros aspectos de los mosquitos, como el ciclo de vida, su papel en los ecosistemas, etc., pero otros docentes no priorizan el trabajan de este tema por diversos motivos (que también sería una barrera). La educación no formal es también un pilar importante, es decir aquella que ocurre fuera de las escuelas, y su aporte puede ser realmente significativo. Tomar en serio esta causa y transmitir lo que sabemos a quienes nos rodean resulta asimismo una contribución fundamental para propagar la información necesaria y crear consciencia de la responsabilidad compartida. Creemos que –a pesar de los obstáculos- estamos bien encaminados y contamos con nuevas visiones, más globales y abarcativas, que nos permiten pensar en un futuro más promisorio en este campo. Sin embargo, resulta claro que queda aún mucho por hacer y que se requiere el compromiso de todos. Aún estamos lejos de mejorar el actual panorama, pero debemos continuar procurando su superación.
Nora E. Burroni
Grupo de Estudio de Mosquitos. EGE-IEGEBA, FCEyN-UBA –CONICET
Lic. Marcela Laura Peresan
Grupo de Epistemología, Historia y Didáctica de las Ciencias Naturales, CeFIEC- FCEyN, UBA
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